Skip to content

Nuestro terruño

LA IMPONENTE NATURALEZA

 

Nuestra concepción de Terruño va más allá de cualquier definición teórica y tiene mucho que ver con la sensibilidad con la que percibimos cada factor natural que interacciona con protagonismo para terminar de revelar nuestra identidad. Clima, Suelo, Vid, Ser Humano, Zona, Flora y Fauna; todos ellos confluyen y se funden logrando armonía entre lo físico y lo biológico hasta el punto en el que un grano de uva contiene en toda su creación esa tumultuosa información que luego cuando sea vino dejará ser… para expresar a través de la más exquisita definición algo que para nosotros es tan simple: nuestro Terroir. Terroir o Terruño significa que los vinos de una zona determinada poseen características únicas definidas por sus suelos, su clima, y el agua que irriga los viñedos.

Andeluna está ubicada en una finca de 80 hectáreas a más de 1300 metros, en Gualtallary, Tupungato. Los vinos de esta microrregión, al venir de una de las zonas más frescas de Mendoza, ofrecen un perfil distinto por su excepcional intensidad en color, expresión aromática y estructura.

Gualtallary se caracteriza por su altitud, gran amplitud térmica -noches frías, extrema luminosidad diaria-, suelos pedregosos y aluvionales; un excelente drenaje subterráneo y escasez de lluvias, características que convierte a la zona en ecológicamente ideal para el desarrollo de una vid sana, sin enfermedades y permite cosechar las uvas en el momento perfecto de maduración.

Además, Gualtallary posee un suelo que le confiere cualidades especiales al vino. En medio de las piedras, atravesando las arenas, de tanto en tanto hay cal, el suelo calcáreo marca la diferencia: allí está la estructura. Esos suelos difíciles de penetrar, hacen que las raíces de las vides encuentren dificultades para lograr profundidad y, por tanto, no sean muy fértiles, redundando en vinos más concentrados. Por esta razón, es el terruño elegido para vinos de autor y de máxima personalidad, donde predomina la frescura y carácter mineral de sus suelos.

 

Una copa de vino habla de su origen, de su lugar. Revela sensaciones otoñales luego de una cosecha austera y te devuelve aromas de la tierra profunda y de su piedra de raíces sufridas; la vibra de las manos de ese hombre que se hace digno en cada atada, en cada racimo cortado; la frescura del agua que se sabe indispensable y por eso escasea. Un lugar que identifica y al que respetamos con veneración, porque somos ese lugar, porque nos sentimos Terroir.

Manuel Gonzalez

 

En los viñedos de Andeluna se obtienen uvas de primera calidad de vides de diferente antigüedad plantadas por descendientes de inmigrantes italianos, los pioneros de la industria vitivinícola argentina. Mediante un cuidadoso manejo de la canopia e irrigación, las uvas provenientes de pequeños racimos de baja producción por hectárea. Durante el ciclo de cultivo se lleva a cabo un proceso de maduración polifenólica a través de degustaciones diarias. Las uvas son cosechadas manualmente, temprano en la mañana, y luego son colocadas en bines para una cuidadosa selección en la bodega.