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Garantizando la continuidad

Los Barale decidieron ingresar al mercado del vino en el año 2003. Esta participación surgió como parte de una relación con un antiguo amigo, quien tenía un proyecto firme: rehabilitar una antigua bodega, con casi 100 años, ubicada en Villa Atuel, al sur de la provincia de Mendoza. Así nació “Finca Martha”, en honor a las varias “Martas” que había en la familia. Con el tiempo, estos vinos comenzaron a comercializarse en diferentes mercados. Con una capacidad de vasija de 700.000 litros, “Finca Martha” se fue haciendo conocida internacionalmente. Brasil fue uno de sus principales objetivos, priorizados por las actividades que los Barale desarrollaban -y sigue desarrollando- en ese país, desde hace más de 20 años, en el sector energético.

 

Durante el transcurso de los años, después de casi una década, se llevaron a cabo importantes inversiones en la infraestructura de la bodega, con transformaciones que la ubicaron en un nivel tecnológicamente avanzado. Sin embargo, siempre se mantuvo como objetivo su característica de bodega boutique. El conocimiento del rubro logrado a través de Finca Martha nos permitió avanzar y dar un paso más, en una segunda etapa, con objetivos más ambiciosos. Los mismos se hicieron realidad a través de la adquisición de la Bodega Andeluna.

 

No resultó difícil ensamblar las unidades de producción, gracias a la comunidad de ideas y valores. Andeluna, en el momento en que los propietarios de Finca Martha se hicieron cargo de la misma, contaba con una estructura de management reducida, altamente profesional, y con un grado importante de éxito en su gestión. La orientación, entonces, fue clara:

-Elaborar vinos de alta gama.

-Ser referentes en materia de calidad exportadora argentina.

-Mantener las instalaciones, como un homenaje a los fundadores